La «más demanda que consolas» de Xbox no resiste una caída del 14 %
Asha Sharma culpa al suministro de la caída de ventas, pero un 14 % menos de ingresos pese a subir los precios apunta a un problema de precio y relevancia que Xbox debe asumir.
Imagen generada con IA
Si todo el mundo hace cola por tu producto y no puedes fabricar suficiente, los ingresos suben. Ese es todo el truco de la escasez. Así que cuando la jefa de Xbox, Asha Sharma, dice que hay «más demanda que consolas disponibles» en el mismo ciclo de resultados en el que los ingresos de hardware caen un 14 %, alguien tiene que explicar la diferencia. De momento, nadie lo ha hecho de forma convincente.
Qué se dijo y qué dicen las cifras
En el primer trimestre fiscal de Microsoft, los ingresos de Xbox bajaron un 2 % interanual, según GamesIndustry.biz. El trimestre anterior había sido un descenso del 10 %. Los ingresos de hardware cayeron un 14 %. Sharma presentó el trimestre como un avance y escribió que «las ventas de consolas siguen limitadas por el suministro, con más demanda que consolas disponibles». Añadió que un programa ampliado de reacondicionamiento busca que lleguen más consolas a los jugadores.
Parte de su argumento es justo. La caída global sí se redujo, y citó récords para Minecraft y World of Warcraft Forever, además de un crecimiento de dos dígitos en los ingresos de la plataforma PC. No tenemos motivos para dudar de esas cifras. El problema es la frase sobre el hardware, porque es la que lleva el peso de la explicación.
La escasez no tiene este aspecto
Aquí viene lo incómodo. Como señala Game Developer, los ingresos de hardware cayeron aunque el precio de la consola subió. Un producto con problemas de suministro y precios al alza debería registrar ganancias, no un desplome de dos dígitos. El mismo artículo indica que unas comprobaciones superficiales del stock en tiendas, a nivel local y nacional, no muestran que la Series X o la Series S sean especialmente difíciles de encontrar.
Para ser justos, las limitaciones de suministro y la caída de ingresos pueden coexistir. Si la falta de componentes estrangulara la producción, venderías menos de lo que podrías. Game Developer apunta que los precios de las consolas parecen subir por la escasez mundial de memoria. Pero eso es un argumento para decir «no podemos fabricar suficientes», y no encaja con consolas que siguen en las estanterías. Sharma no puede tener a la vez escasez y una consola que se compra con facilidad. Nuestra lectura es que se trata de un relato interesado: técnicamente posible en un sentido muy estricto, poco convincente como descripción del mercado.
Hay además una teoría más benévola que merece mencionarse, y es solo eso, una teoría. Game Developer sugiere que los compradores podrían estar adelantando la compra ante grandes lanzamientos, como Grand Theft Auto VI, para esquivar nuevas subidas de precio. Aunque fuera cierto, describiría una urgencia motivada por el precio, no un hambre orgánica por la plataforma.
El panorama a largo plazo es lo que delata
Si ampliamos la vista, el relato de la demanda se debilita. Mat Piscatella, de Circana, según recoge VGChartz, afirma que las ventas acumuladas de Xbox Series X|S en EE. UU. tras 71 meses van un 28 % por detrás de las de Xbox One. En los primeros nueve meses de 2026, las ventas de Series están un 45 % por debajo del mismo periodo de 2019 para Xbox One. PS5, en cambio, va más o menos a la par con PS4 en el conjunto de su vida comercial.
Eso no es una consola que la gente no consigue. Es una consola que elige menos gente. Los otros argumentos de la propia Sharma sostienen lo mismo sin querer: los éxitos que enumera son Minecraft, un lanzamiento de Call of Duty y el crecimiento en PC. Son cosas que se pueden disfrutar sin comprar una Xbox. Opinamos que la estrategia ya se está desplazando hacia el software y el PC, y a la línea de hardware se le pide que tape ese giro.
Qué debería hacer Xbox en su lugar
Asumir el problema no es una humillación. Es lo creíble. Xbox está en plena reestructuración, con una reducción del 20 % de la plantilla y más despidos previstos en noviembre y enero, según GamesIndustry.biz. Su primer director de operaciones en la historia se marchó a los tres meses. La plantilla y los aficionados esperan una explicación clara de cómo está la plataforma. Una frase que culpa a la logística invita justo al escrutinio que ha recibido.
La directora financiera de Microsoft, Amy Hood, fue más contundente que Sharma: los ingresos de hardware en el segundo trimestre deberían bajar de forma interanual. Es una previsión, no un resultado, pero encaja con una empresa que no espera un repunte impulsado por el suministro, ni siquiera con un buen catálogo para las fiestas.
Nuestro veredicto: la excusa del suministro es la parte más débil de un trimestre que, por lo demás, mejora. Precios más altos, un público menor que en generaciones anteriores y una línea de hardware que no deja de encogerse apuntan a un problema de precio y de relevancia. Xbox debería decirlo y luego mostrar qué piensa hacer: una propuesta de valor más afilada para la consola, o un argumento honesto de por qué la consola importa menos que la plataforma. Hasta entonces, «más demanda que consolas» sonará a eslogan, y las cifras del próximo trimestre nos darán o nos quitarán la razón.
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