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Redacción Gamersfera
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Una película de Mouthwashing solo funciona si se niega a consolarnos

Sony tiene los derechos y Karyn Kusama está vinculada a la dirección, pero la prueba es si la película mantiene la crueldad y la culpa del juego en vez de vender terror espacial digerible.

Publicado
29 de octubre de 2026
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3 min
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Foto: CRITICAL REFLEX / Steam (uso editorial)

¿Se puede adaptar un juego cuyo sentido es que no puedes apartar la mirada a un medio en el que siempre puedes apartarla? Esa es la pregunta que planea sobre la noticia de que Sony quiere una película de Mouthwashing.

Qué ha comprado Sony en realidad

Según informa The Hollywood Reporter, Sony Pictures ha adquirido los derechos del largometraje del juego a su desarrolladora, Wrong Organ, y a su distribuidora, Critical Reflex. Deadline también da cuenta del acuerdo. Scott Derrickson produce junto a C. Robert Cargill y Vince Cheng bajo Crooked Highway, Matt Manfredi y Phil Hay escriben el guion y Karyn Kusama está vinculada a la dirección. El trío formado por Kusama, Manfredi y Hay ya hizo junto The Invitation y Destroyer.

El planteamiento, según el mismo medio: cinco tripulantes quedan varados en el carguero Tulpar después de que se estrelle en un asteroide, y las provisiones cada vez más escasas, el aislamiento y la paranoia dejan al descubierto las grietas entre ellos. El juego salió en PC en 2024, obtuvo un 88 en Metacritic y ha vendido casi un millón de unidades en PC. El estudio asegura que el contenido relacionado ha acumulado casi mil millones de visualizaciones en TikTok. A nuestro juicio, Sony no compra solo una historia, sino una huella cultural.

El peligro es el manual de Resident Evil

The Hollywood Reporter presenta el acuerdo como un nuevo salto de Sony a otro juego tras haber relanzado con éxito Resident Evil. Nosotros lo leemos como que Sony espera otro éxito, y eso nos preocupa. Resident Evil es una franquicia que funciona como máquina de complacer al público. Mouthwashing, según la propia descripción de THR, trata de la responsabilidad, la negación y las consecuencias del poder sin control. Eso no es un planteamiento de monstruo de la semana, y tratarlo como tal sería la forma más fácil de destrozarlo.

La tentación es evidente: convertir la historia de supervivencia en el asteroide en un thriller tenso, con sustos de golpe, un villano nítido y un giro satisfactorio. Nos parecería una traición. El terror del juego nace de la angustia y la incomodidad moral, no de cosas que saltan desde los conductos de ventilación. Si la película ofrece al público una amenaza externa a la que culpar, deja a todos libres de responsabilidad, también a los personajes.

La culpa era la interfaz

Aquí llega la parte difícil y, diríamos, la verdadera prueba de la película. Un juego te hace cómplice al meterte dentro de una perspectiva. Es en primera persona y su estructura no lineal te obliga a reconstruir el horror pieza a pieza. Una película no puede darte un mando. Solo puede imitar esa complicidad a base de oficio: el punto de vista, la información que se retiene, una estructura que obliga al público a quedarse en la incomodidad en lugar de escapar de ella.

Por eso el equipo creativo nos deja un optimismo cauteloso. Kusama y sus guionistas han hecho thrillers psicológicos juntos y, para nosotros, esa es la caja de herramientas adecuada. El pedigrí de Derrickson en el terror también ayuda, aunque le pediríamos que resista los instintos comerciales que acompañan a una marca de terror de estudio. Son impresiones sobre sus trayectorias, no una predicción del resultado. Nada en el anuncio dice nada sobre el tono, la calificación por edades o la fecha de estreno, así que por ahora todo esto es esperanza.

Lo que le diríamos a Sony

No lo lijéis. Una película de presupuesto medio, desagradable, sin concesiones y capaz de dividir al público honraría, en nuestra opinión, a un juego que va de incomodar y no de tranquilizar. Una versión pulida y tranquilizadora quizá daría dinero, pero daría la razón a los escépticos de las adaptaciones que conservan el título y pierden el sentido.

Nuestro veredicto: el acuerdo por los derechos es una buena noticia solo si Sony trata la crueldad como el producto y no como un riesgo que gestionar. Si la película nos deja salir del cine cómodos, se habrá perdido todo lo importante. Quienes disfrutaron del juego deberían verla con grandes esperanzas y muy poca tolerancia a que lo suavicen.

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