La apuesta de Netflix por PUBG: un famoso no sustituye una estrategia de juegos
Una serie de PUBG con Donald Glover es una jugada inteligente para la tele, pero dice poco sobre si Netflix sabe crear videojuegos a los que la gente siga jugando.
Imagen generada con IA
¿Qué haces cuando quieres parecer serio con los videojuegos? Si eres Netflix, al parecer llamas a alguien con Emmys. La noticia de esta semana es que Donald Glover escribirá, dirigirá, producirá y protagonizará una serie de imagen real de PUBG. Es un gran titular. Dudamos que sea una estrategia de videojuegos.
Veamos con precisión qué hay. Bleeding Cool informa de que el proyecto solo está en desarrollo, sin planes cerrados de reparto y sin certeza de que el guion esté siquiera terminado. Stephen Glover se suma como guionista y productor ejecutivo, y participa la división de entretenimiento de Krafton, LV3H. Según Femalefirst, no hay fecha de estreno. Nadie ha explicado cómo un juego sin historia se convertirá en una.
Es una apuesta televisiva disfrazada de apuesta por los videojuegos
Lee el anuncio con atención y fíjate en de qué trata: una serie, en una plataforma de streaming, hecha por un nombre de la televisión. Nada en él toca un juego que Netflix vaya a crear, lanzar o mantener. Es una adaptación, es decir, una jugada de contenido, y Netflix se ha dado muy bien con las jugadas de contenido.
La lista no deja de crecer. Femalefirst menciona una serie de Assassin's Creed, una película de Gears of War y proyectos de animación basados en Minecraft, Magic: The Gathering y Clash of Clans, además de una serie de competición de Overcooked. PocketGamer plantea que la lógica es aprovechar el éxito de series como Arcane y Cyberpunk: Edgerunners. Es una lectura razonable, y ese es el problema. Esos éxitos demuestran que Netflix sabe hacer buenas series a partir de videojuegos. No demuestran que sepa llevar un negocio de videojuegos.
Los nombres de prestigio son la parte fácil
Fichar a un creador famoso es la forma más barata de mostrar ambición. Genera cobertura, tranquiliza a quien cede la licencia y hace que el proyecto parezca inevitable. Pero un juego al que la gente vuelve durante años necesita un estudio, un plan de servicio en vivo, parches, una comunidad y un horizonte largo. Un famoso no puede aportar nada de eso.
En cuanto a los videojuegos, el único dato que tenemos es un titular de Game Developer en el que un directivo de Netflix califica de «gran prioridad» los juegos de televisión basados en la nube. Puede que sea una dirección coherente. Pero una «prioridad» en un titular no es un historial, y un anuncio de serie llamativo es, en nuestra opinión, una manera cómoda de cambiar de tema.
Hay que ser justos con Glover. Tiene un gran historial con Atlanta, y, como señala Femalefirst, le valió dos Emmys por interpretación y dirección. Si alguien puede hacer que un battle royale sea digno de verse, un creador con ese bagaje es mejor apuesta que la mayoría. El propio Bleeding Cool se pregunta si tiene «la salsa secreta».
PUBG es una elección arriesgada, y ahí está lo interesante
Aquí creemos que Netflix es más atrevida que cínica. Como señala Livemint, PUBG gira en torno a la jugabilidad, los mapas y los encuentros impredecibles, no a personajes consolidados. No hay un Joel y una Ellie que tomar prestados. Hypebeast dice lo mismo: el juego no tiene una trama que adaptar.
Eso corta en ambos sentidos. Un lienzo en blanco da libertad a un guionista. También significa que la serie tiene que justificarse sin nostalgia por una trama. Y PUBG ya no es el rey indiscutible del género: Checkpoint Gaming apunta que fue el battle royale hasta que Fortnite lo eclipsó, aunque sigue siendo popular. El escepticismo de Bleeding Cool sobre si hay público no es descabellado.
Nuestra predicción, claramente como tal: si la serie funciona, será porque Glover inventa algo, no por PUBG. Sería una victoria para la división de televisión de Netflix y para la marca de Krafton, y casi irrelevante para saber si Netflix Games tiene futuro.
El veredicto
Mira esta serie como televisión. Con interés, con algo de escepticismo, y sin confundirla con un compromiso con los videojuegos. Si Netflix quiere que se la reconozca como empresa de videojuegos, la prueba será un juego que los jugadores sigan abriendo mucho después de que se apague el revuelo del estreno. Hasta entonces, un nombre famoso en la hoja de rodaje es solo eso: un nombre.
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