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Redacción Gamersfera
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Los nervios de Aonuma demuestran que rehacer Ocarina es una misión sin victoria posible

Hasta uno de los creadores del original admite que no deja de darle vueltas, y el remake de Nintendo debe honrar la memoria y ganarse su sitio en Switch 2.

Publicado
30 de octubre de 2026
Lectura
3 min
Categorías
Nintendo

Imagen generada con IA

Cuando alguien que ayudó a diseñar las mazmorras del original dice que no puede dejar de pensar en cómo saldrá el remake, conviene escucharle. Los nervios de Eiji Aonuma no son una anécdota simpática de entrevista. Son el resumen más honesto del trabajo que ha asumido Nintendo: rehacer Ocarina of Time es una situación en la que casi cualquier resultado decepciona a alguien.

Lo que dijo realmente Aonuma

Con el juego llegando el 5 de noviembre de 2026 en exclusiva para Nintendo Switch 2, Aonuma le contó a AFP durante una visita a París que el lanzamiento le pone muy nervioso porque no sabe cómo saldrá, tal y como recoge jpgames.de. También señaló que algunos de los desarrolladores más jóvenes del remake nunca jugaron al original de Nintendo 64 de 1998, y les atribuyó parte del mérito de cómo se ha adaptado el juego para que sea divertido desde el momento en que coges el mando.

Ese segundo detalle es el que nos parece más interesante. Es fácil leerlo como un riesgo. Nosotros lo leemos como la única oportunidad real del proyecto.

Un remake de una leyenda no tiene versión segura

Piensa en las dos formas de que esto salga mal. Si es demasiado fiel, la crítica preguntará para qué existe más allá de una capa de pintura gráfica. Si cambia demasiado, quienes llevan este juego como un recuerdo, más que como un producto, sentirán que su versión ha sido sobrescrita. Para muchos jugadores, Ocarina no es solo un juego. Es un punto de referencia de lo que significó el diseño de aventuras en 3D, y eso es una carga enorme cuando alguien tiene la goma de borrar en la mano.

Aonuma lo sabe mejor que nadie. Llegó a Zelda precisamente con este juego, trabajando con Shigeru Miyamoto en el primer proyecto de Zelda de su carrera. Sus nervios nos parecen lo contrario del barniz corporativo: es alguien que reconoce que lo que está tocando es más grande que el equipo.

Quienes nunca lo jugaron pueden ser el mejor activo de Nintendo

Aquí discrepamos de la lectura ansiosa. Un equipo formado en parte por gente sin nostalgia del original es justo lo que necesita un remake. La nostalgia es una pésima herramienta de diseño: recuerda sensaciones, no fricciones. Una mirada nueva plantea las preguntas incómodas sobre lo que un jugador actual va a tolerar de verdad y, según Aonuma, así fue como cobró forma esta versión.

El riesgo es el contrario. Los desarrolladores más jóvenes pueden limar ese encanto raro y torpe que hacía que el original se sintiera como un descubrimiento. Creemos que el equilibrio importa más que cualquier función concreta, y preferiríamos que Nintendo pecara de conservar la extrañeza del mundo antes que de pulirlo hasta dejarlo genérico.

Lo que Nintendo tiene que demostrar

El remake tiene dos tareas y tiran en direcciones opuestas. Primero, mostrar respeto por la memoria: la estructura, el ritmo, la sensación de un mundo que invita a la curiosidad, que el propio Aonuma describe como la esencia de Zelda. Segundo, ganarse una razón de ser más allá de ser la opción segura y rentable para un ciclo de hardware. Nintendo lo reveló en un Direct el 9 de junio y mostró una demo de 15 minutos en el Direct del 40.º aniversario de Zelda el 8 de septiembre, según OoT Guide, lo que nos parece una presentación llena de confianza. Pero la confianza en el marketing no es prueba de propósito.

Nuestro veredicto: no lo juzgues por si se parece exactamente a tu recuerdo. La memoria es poco fiable y complaciente. Júzgalo por si alguien que llega nuevo entendería por qué la gente sigue hablando de este juego, y por si un veterano todavía encuentra algo que le sorprenda. Si consigue ambas cosas, los nervios de Aonuma parecerán de los sanos: la preocupación de quien sabe lo que se juega. Si tienes una Switch 2 y una larga historia con Ocarina, entra con curiosidad en lugar de a la defensiva. La única versión de este remake que no puede salir bien es aquella por la que nadie tuvo permiso para estar nervioso.

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