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Redacción Gamersfera
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La Casa Blanca sigue tomando prestado Zelda y las editoras deberían dejar de encogerse de hombros

Un vídeo de IA de la Casa Blanca, publicado el día del estreno del remake de Ocarina of Time, muestra lo poco que controlan las editoras su propiedad intelectual y lo arriesgado de callar.

Publicado
6 de noviembre de 2026
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4 min
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Imagen generada con IA

¿Qué dice de una franquicia que la maquinaria de comunicación más poderosa del país pueda ponerse su disfraz el día del lanzamiento y que, según la información disponible, nadie con un departamento jurídico reaccione? Esa es la incómoda pregunta que plantea el último vídeo de la Casa Blanca.

Esto es lo que sabemos. Según Multiplayer.it, la Casa Blanca compartió un vídeo generado con IA que convierte Zelda: Ocarina of Time en una celebración de Donald Trump. Everyeye cuenta que la Casa Blanca vuelve a Zelda para celebrar a Trump, con un vídeo publicado el día del estreno del remake. No es la primera vez: Adnkronos informó en septiembre de que la cuenta de la Casa Blanca en X había publicado un clip de estética retro titulado «The Legend of Trump: Make America Great Again». Según describe un reportaje italiano, en ese clip aparece un Trump estilizado que entra en la Casa Blanca, se sienta en el Despacho Oval y firma documentos.

El momento elegido lo dice todo

El remake llegó a Nintendo Switch 2 el 5 de noviembre, y Everyeye informaba a la mañana siguiente de las multitudes en los lanzamientos de medianoche. Asociar un vídeo a ese momento no nos parece casualidad. Es marketing parasitario en estado puro: aprovechar la atención que una editora ha tardado años en construir y pegarle tu propia cara.

Creemos que esa es la verdadera noticia, más que la política. Una cuenta gubernamental no parece necesitar licenciar nada, negociar nada ni siquiera pedir permiso. Le basta con un logotipo reconocible, una interfaz en pantalla y una herramienta generativa. Un reportaje italiano sobre un vídeo de Zelda de la Casa Blanca describe el logotipo del juego modificado para incluir el nombre de Trump, con una interfaz y unas imágenes que recuerdan vagamente a un título de Nintendo 64. Con eso basta. Los jugadores leen ese lenguaje visual al instante, y por eso funciona como atrezo.

El silencio también es una política, lo elijas o no

Si Nintendo ha dicho o hecho algo respecto a los vídeos de Zelda, la documentación no nos lo cuenta, así que no vamos a especular. Pero sí podemos decir cómo se ve el patrón desde fuera. Las empresas que defienden con uñas y dientes a sus personajes frente a proyectos de aficionados probablemente tienen un abanico de opciones mucho más reducido cuando la otra parte es una cuenta gubernamental con una audiencia enorme. Plantarle cara supone una batalla que nadie quiere en pleno lanzamiento aclamado por la crítica. Callar supone que el disfraz sigue puesto. Ambas opciones duelen, y quien publica probablemente lo sabe. A nuestro juicio, esa asimetría es precisamente el objetivo.

La IA empeora el problema, no lo mejora. Hacer un pastiche convincente antes exigía esfuerzo y habilidad; ahora basta con un prompt. Si una cuenta puede hacerlo para una marca presidencial, cualquiera puede hacerlo para cualquier marca, y la política de propiedad intelectual de toda editora es ya una política sobre herramientas generativas, le guste o no.

El sector debería dejar de verlo como algo incómodo y empezar a verlo como un precedente

Nintendo está en una posición fuerte. El vicepresidente Nate Bihldorff dijo a Polygon que los juegos nuevos y los remakes tienen su lugar en el catálogo de la compañía, con la misma importancia, y Multiplayer.it interpreta eso como señal de que hay más remakes en camino. El mismo medio califica este como la mejor versión de lo que considera el mejor juego de todos los tiempos. Una empresa que apuesta tanto por la propiedad intelectual clásica tiene todos los motivos para preocuparse de quién se la pone.

Nuestro veredicto: las editoras y las asociaciones que las representan deberían decir con claridad, y en voz alta, que los videojuegos no son un decorado de campaña neutral. Eso no exige tomar partido por ninguna formación. Un comunicado podría decir lo mismo de cualquier actor político, sea de la tendencia que sea: no uséis nuestros personajes, nuestros logotipos ni nuestros lanzamientos para vender a un candidato. El silencio parece un encogimiento de hombros, y encogerse de hombros le enseña a la siguiente cuenta que el precio es cero.

Para los jugadores, la jugada útil es más sencilla: fijaos en cuándo un juego que os encanta se usa como vehículo de un mensaje, sea para quien sea. Y a las empresas que hacen esos juegos: si dejáis pasar esto sin decir palabra, no habéis defendido vuestra propiedad intelectual. Le habéis enseñado a todo el mundo cómo quitárosla.

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