El cierre de Nagoshi Studio demuestra que fichar nombres famosos no es una estrategia
NetEase pagó por un célebre creador de Yakuza y luego cortó el grifo. La lección no es que Japón falle: fichar prestigio sin paciencia es una nota de prensa cara.
Foto: Nagoshi Studio Inc. / Steam (uso editorial)
¿Cuánto vale un nombre famoso si la chequera se cierra antes de que el juego salga? Nagoshi Studio es la última respuesta, y la más clara: no mucho.
Los hechos son breves. Según Automaton, el estudio fundado por Toshihiro Nagoshi, creador de Like a Dragon, se disolvió tras una junta de accionistas el 31 de octubre, según publicó el Diario Oficial de Japón el 2 de noviembre. Se creó en 2022 dentro de NetEase Games, después de que Nagoshi dejara SEGA y RGG Studio.
No llegó de la nada. Invenglobal recuerda que Bloomberg informó el pasado marzo de que NetEase dejaría de financiarlo a partir de mayo, y que terminar GANG OF DRAGON requeriría, según se cuenta, al menos 7.000 millones de yenes más. El futuro del juego es ahora incierto.
Un nombre famoso es una decisión de contratación, no una hoja de ruta
La lectura fácil es que Japón es un cementerio para la inversión china. Nos parece una lectura perezosa. El currículum de Nagoshi nunca fue el problema; el problema es lo que da un currículum. Da titulares el primer día. No da un juego terminado, publicado y rentable unos años después.
Un juego de gran presupuesto con un creador famoso, una estrella en el reparto y un estudio construido desde cero es una apuesta larga y cara. Financiarlo implica aceptar años de silencio y una factura que puede seguir creciendo. La cifra de 7.000 millones de yenes es una información publicada, no algo que NetEase haya confirmado en el material que manejamos. Aun así, muestra la rapidez con la que «un poco más de tiempo» se convierte en una cuestión de consejo de administración. Una estrategia habría presupuestado ese momento desde el principio. Un fichaje de trofeo, no.
Hay también, en nuestra opinión, una diferencia entre comprar a una persona y construir un estudio. Una persona puede dejar una gran empresa y llevarse su reputación. Un estudio necesita flujos de producción, un equipo que confíe en sus líderes y un respaldo que trate el primer retraso como algo normal y no como una crisis. Lo primero se puede pagar con una nota de prensa. Lo segundo lleva años, y los años son justo lo que no concede un inversor con prioridades cambiantes.
El patrón es mayor que un solo estudio
Nagoshi no es un caso aislado. La cobertura recopilada por PC Gamer describe la «relación tumultuosa» de NetEase con sus estudios occidentales, con Anchor Point pasándose a la independencia. Otros medios hablan de un repliegue del desarrollo internacional tras años de adquisiciones agresivas, aunque son resúmenes sin fecha y trataríamos sus detalles con cautela.
Aun así, la dirección nos parece coherente: acumular estudios en el extranjero y retirarse cuando las cuentas aprietan. No podemos ver el interior de la sala de juntas de NetEase, así que esto es interpretación, no un motivo confirmado. Pero desde fuera parece una empresa que compró una cartera antes de decidir para qué servía.
Es lo contrario de cómo se gana en mercados donde la confianza es local, los equipos son frágiles y los creadores eligen socios que sigan ahí en el quinto año. Los desarrolladores hablan entre sí. Cada cierre pasa a formar parte del discurso que oirá el siguiente estudio, quiera NetEase o no.
Quién pierde y qué vigilar
Los grandes perjudicados son los desarrolladores, cuyo trabajo queda ahora en el limbo. El propio Nagoshi pierde una oportunidad poco habitual: un proyecto con sensación de independencia y un gran respaldo. NetEase pierde algo más difícil de medir: credibilidad ante el próximo creador que sopese una oferta.
Los jugadores también pierden, aunque de forma menos visible. Un proyecto como GANG OF DRAGON puede que nunca llegue a sus manos, y nadie podrá juzgar si era genial, mediocre o un desastre. En nuestra opinión, ese es el coste silencioso de este tipo de fracaso: la idea muere sin haber sido puesta a prueba.
Nuestro veredicto: la lección para cualquier editora, china o no, es que el dinero del prestigio es la parte más barata del trato. Lo caro es la paciencia, y si no puedes comprometerte con ella, no ficha al nombre. En cuanto a GANG OF DRAGON, nada en la documentación dice si está muerto o vivo. Hasta que alguien lo compre, lo rescate o lo archive formalmente, lo daríamos por perdido.
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