Call of Duty lidera las listas en Corea invadiendo Corea. Conviene manejarlo con cuidado
La invasión norcoreana de Modern Warfare 4 es un éxito en Corea del Sur, y por eso mismo Activision debería tratar un armisticio vigente como algo más que un decorado.
Foto: Activision / Steam (uso editorial)
¿Qué dice de un juego que el país que imagina invadido lo ponga en lo más alto de sus listas? Call of Duty: Modern Warfare 4 salió el 23 de octubre y ya es el número 1 en Steam, tanto en el mundo como en Corea del Sur. Su premisa es un ataque a gran escala de Corea del Norte contra el Sur. En nuestra opinión, eso no es una anécdota curiosa de marketing. Es lo más revelador de la saga ahora mismo.
Qué ha pasado, en breve
Según cuenta BFM, la campaña arranca con una invasión por sorpresa: paracaidistas y un túnel para pillar desprevenidas a las tropas surcoreanas y estadounidenses. Las reacciones en Corea del Sur han sido, en general, positivas. Pero Kim Sung-jae, presidente del Centro de la Paz Kim Dae-jung, escribió el mes pasado en el Hankyoreh que el juego plantea si es apropiado presentar como entretenimiento la tragedia de la guerra de Corea y el antagonismo actual entre el Sur y el Norte.
El juego lo ha desarrollado Infinity Ward. Según franceinfo, tiene calificación +18 e incluye el ahorcamiento de un desertor norcoreano y varias ejecuciones sumarias. También permite encarnar durante una misión a un nuevo líder norcoreano. El mismo reportaje indica que el juego tiene que reparar el daño tras un Modern Warfare III mal recibido.
El realismo es el producto, no un efecto secundario
Call of Duty siempre ha vendido verosimilitud. Atrás quedaron los países ficticios de Europa del Este y Oriente Medio: el escenario es ahora una península real donde, como señala BFM, las dos Coreas siguen técnicamente en guerra porque el conflicto de 1950-1953 terminó con un armisticio, no con un tratado de paz. Allí hay unos 28 000 soldados estadounidenses. El servicio militar en el Sur dura de 18 a 21 meses. En nuestra opinión, muchos compradores potenciales han vivido o vivirán esa realidad.
Eso ayuda a entender una reacción surcoreana citada por BFM, según la cual esto es lo que pasaría si el Norte invadiera: Gangwon arrasada en menos de una hora y la línea de defensa empujada hasta las puertas de Seúl. Es un solo comentario, pero muestra el atractivo. La gente no compra una fantasía. Compra, creemos, un ensayo de un miedo que ya lleva dentro. MCE TV describe la cercanía con la actualidad como una de las palancas habituales de marketing de la saga. Nosotros iríamos más lejos: es la palanca.
La incomodidad forma parte del planteamiento, y necesita un responsable
Aquí tomamos partido. El espectáculo es barato, y Call of Duty lo hace de maravilla. Franceinfo recuerda que Insider Gaming lo considera la mejor campaña jamás creada y que Eurogamer Alemania lo define como un auténtico blockbuster de acción pese a un guion flojo. Una reseña de Best Buy Canadá consideró la historia previsible. Así que no parece que el cuidado se haya puesto en la escritura. Ahí está la preocupación.
Una ficción que toma prestada una herida geopolítica abierta tiene una deuda con ella. No hablamos de censura ni de una gira de disculpas: solo de oficio. Si la historia del líder norcoreano y la de los civiles que huyen de una ciudad bombardeada son solo decorado para el siguiente tiroteo, será difícil rebatir la crítica de que se está envasando la guerra como producto. Si la campaña da a sus personajes surcoreanos espacio para ser personas, como dice el crítico de Best Buy que hacen las conversaciones del equipo con Park, el juego se gana parte de la licencia que se toma.
También conviene ser justos con la otra postura. Que sea un éxito justo entre quienes más expuestos están al escenario sugiere, a nuestro juicio, que muchos de ellos no se sienten explotados. CNN habla de reacciones divididas en Seúl, y Korea JoongAng Daily cuenta que políticos y grupos cívicos lo debaten. El debate es sano. Un juego que abre una conversación sobre el armisticio no hace daño por definición.
Lo que haríamos nosotros
A los jugadores: juzgadlo por cómo trata el lado humano, no solo por el tiroteo. Según franceinfo, es una campaña de unas seis horas y 16 fases, así que hay poco margen para el matiz, y no esperaríamos milagros de una serie construida sobre grandes set pieces.
A Activision e Infinity Ward: la lección comercial es tentadora, y es un error leerla como «los miedos reales venden, así que vayamos a por algo más oscuro». Nuestra lectura es que los miedos reales venden cuando el público confía en que el estudio no los trata como simple atrezo. Gastad esa confianza con cuidado. El próximo Call of Duty querrá probablemente un titular aún más de actualidad, y justo entonces un poco de contención importará más que otra explosión.
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